Juan Bta. Ciurana y de Ossó (1786 – 1849)

En aquest escrit del cronista Artur Cot al programa de Festa Major de l’any 1957, es fa un repàs a la vida de Juan Baptista Ciurana i de Ossó…

La familia Ciurana domiciliada en Mora de Ebro desde el medioevo, era considerada ya en el siglo XVI como de rancio abolengo; Felipe II había nombrado a Jerónimo Ciurana “Ciutadà Honrat de Barcelona”.

Durante la guerra de Sucesión, otro Ciurana adquirió notable importancia luchando a favor de Felipe V. El padre de nuestro biografiado; Francisco de Ciurana y Serrano, al mando de una compañía organizada en Mora de Ebro y comarca, alcanzó notoria influencia durante la guerra de Francia 81793-95). Pero fue Juan Bta. Ciurana y de Ossó el que dio más gloria a la familia y más lustre a su patria.

Nació el 24 de marzo de 1786 en la casa n.º 10 de la calle de San Juan (hoy Julio Antonio), al día siguiente fue bautizado por un tío suyo beneficiado de Mora.

Estudió Latinidad en Mora hasta 1799 y Filosofía en Tortosa en 1801, y el 20 de abril de 1805 se graduó en Leyes en el estudio de Huesca; finalmente y hasta 1808 estudió Cánones en Zaragoza, donde fue asiduo lector de la famosa biblioteca de San Ildefonso (O.P.)

En 1808, cuando todo el solar ibérico se levantó contra el opresor galo, Ciurana, D. Juan Bta. Riba, Prior de Mora y D. Juan Bta. Serres, abogado, forman la junta de defensa local y organizan una compañía de voluntarios de la cual Ciurana es elegido capitán, con sus convecinos intervienen diversas acciones: Molins de Rey, Belchite; siendo  hecho prisionero al caer la plaza de Mequinenza (6 de junio de 1810) y permaneciendo cuatro años prisionero en Francia.

Las alteraciones políticas del llamado trienio liberal (1820-23) llevaron a Ciurana por nuevos caminos; como diputado de Mora tuvo especial interés en la construcción de la carretera que más tarde se llamó de la reina Amalia y hoy de Alcolea; quiso con ello dar trabajo a muchos obreros que vivían en la miseria.

Cuando las actividades bélicas propias de aquella turbulenta época, preconizaban para Mora de Ebro, el fin que a Jerusalén reservó Tito, D. José Manso y Ciurana lograron salvar al pueblo de la furia liberal (29 de diciembre de 1822).

Entre 1824 y 25 permaneciendo en Barcelona se dedicó al estudio, frecuentando la Casa Salvadó, rico arsenal de ciencia y cultura, siendo por entonces cuando escribió el “Diccionario Coreográfico del Principado de Cataluña” Miles de folios en que patentizó su vasta erudición; la obra no llegó a publicarse a causa del malestar reinante en la nación.

Hacía 1835 empezó a escribir sus “Memorias”; de la lectura de las mismas se deduce que fue una víctima más de las turbulencias de aquella época; los franceses le arrancaron la viña de la “Molinera” (1808), los liberales le robaron una preciosa colección de mapas (1822) y los carlistas de Corner ocasionaron notables desperfectos en su casa de Mora en 1836.

El único premio que recibió por los muchos sufrimientos en aras de la Patria fue la cruz de San Hermenegildo, que el 14 de septiembre de 1828 prendió en su pecho el capitán general de Guipúzcoa.

Entregó su alma al Creador, el 4 de diciembre de 1849 en Torredembarra.

La fama de sus conocimientos en todas las disciplinas traspasó las fronteras. Viviente todavía, el gran Torres Amat cantó las excelencias de tan noble hijo de Mora, años más tarde, diccionarios, enciclopedias y tratados en un clamor general de bronce secular, continuaron difundiendo lo que Ciurana había sido. Un buen cristiano, un gran patriota, un sabio y un verdadero caballero de la Hispania fecunda.

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